La pregunta llega así: "quiero una app para que mis clientes pidan domicilio". La respuesta honesta empieza con otra pregunta: ¿el inventario y los precios están en un sistema? Porque una app que muestra productos que no hay, o precios viejos, produce devoluciones y reclamos, no ventas. La app es la última capa; el sistema es la primera.
Lo que tiene que existir antes de la app
- Inventario real por producto, descontado en cada venta de mostrador, para que la app no venda lo que no hay.
- Precios en un solo lugar: el que ve la caja es el que ve la app.
- Caja por turno, para que el domicilio pagado en efectivo al domiciliario entre a la caja y no se pierda.
Si esto no existe, la app es prematura. El orden correcto es sistema primero; la app se conecta a él.
Qué debe hacer la app (o el pedido por WhatsApp)
- Mostrar productos con existencia y precio del momento, por categoría, con búsqueda.
- Armar el pedido, calcular el domicilio por zona, y elegir medio de pago.
- Entrar a la caja como una venta más, con su domiciliario asignado.
- Avisar al cliente cuando sale el pedido.
Para muchos supermercados de barrio, la "app" más usada es WhatsApp. Un asistente que recibe la lista ("2 libras de arroz, un aceite, pan"), la convierte en pedido con el inventario real y confirma el total, hace lo mismo que una app sin pedirle al cliente que instale nada. Es lo que describimos en la guía de automatizar WhatsApp.
El margen del domicilio
Un domicilio cuesta: el domiciliario, la bolsa, el tiempo. Si la app no calcula el cargo por zona y el mínimo de pedido, se vende con pérdida sin darse cuenta. El sistema debe mostrar el margen del pedido, no solo el total.
El pedido por WhatsApp, paso a paso
La señora del tercer piso manda: "2 libras de arroz, un aceite de litro, pan tajado y una leche deslactosada". El asistente reconoce los cuatro productos contra el inventario, ve que hay dos marcas de aceite y pregunta cuál (con precios), confirma el total con el cargo de domicilio de su zona, y pregunta cómo paga. Ella dice "efectivo"; el pedido entra a la caja como venta pendiente de cobro, se asigna al domiciliario, y cuando él vuelve con la plata, se cierra. El inventario ya descontó los cuatro productos cuando salió el pedido, así que la app —o el siguiente cliente por WhatsApp— no vende la última leche dos veces.
Qué medir
Pedidos por WhatsApp o app al mes, ticket promedio del domicilio contra el del mostrador, margen por pedido después del costo de entrega, y devoluciones por producto agotado. Si el último número no es cero, el inventario no está bien conectado, y eso se arregla antes de invertir en una app.
Cuándo sí pasar de WhatsApp a la app
Cuando los pedidos por WhatsApp pasan de treinta al día y el catálogo cambia de precio más rápido de lo que alguien puede contestar. Ahí el cliente ya demostró que pide por el celular, y la app le ahorra el ir y venir de preguntas. Antes de ese punto la app es una inversión sin demanda comprobada.
Cuándo sí conviene una app instalable
Cuando hay volumen suficiente para que el cliente quiera tener el supermercado en su celular, y cuando se quiere fidelizar con puntos o promociones. Antes de eso, WhatsApp más un sistema con inventario da el mismo resultado con una fracción del costo. Construimos las dos cosas; lo importante es hacerlas en orden.
¿Quieres domicilios sin perder el control?
Revisamos si tu inventario está listo para eso, y qué conviene primero: WhatsApp o app.
Conversar sobre mi supermercadoPreguntas frecuentes
¿Necesito una app o basta con WhatsApp?
Para la mayoría de supermercados de barrio, WhatsApp con un asistente conectado al inventario hace lo mismo sin que el cliente instale nada. La app conviene con volumen y programa de fidelización.
¿La app puede vender lo que no hay?
Solo si no está conectada al inventario real. Por eso el sistema va primero.
¿Cómo entra el pago del domicilio a la caja?
Como una venta más, con el medio de pago y el domiciliario asignado, para que el efectivo no se pierda en el camino.